martes, 12 de marzo de 2013

EL ENIGMA DE SILBURY HILL








El enigma de Silbury Hill
Cerca de Stonehenge, en el condado de Wiltshire, se alza otra de las construcciones megalíticas más antiguas de Inglaterra. Con 40 metros de altura y 167 de diámetro, Silbury Hill puede presumir además de ser el mayor túmulo europeo; ninguna otra construcción del Neolítico supera en el continente los 339600 m³ de tierra, roca de yeso y piedra cortada que configuran esta colina artificial.
Silbury Hill

Varias leyendas locales intentan explicar su origen. Una afirma que se trata del sepulcro de un antiguo rey llamado Sil (y de ahí vendría la denominación de la colina); otra asegura que quién está allí enterrado es un caballero con una armadura de oro y un caballo del mismo metal. Según una tercera, el diablo se disponía a volcar un enorme saco de tierra sobre la ciudad de Marlborough cuando fue interceptado por los sacerdotes de Avebury, quienes le obligaron a vaciarlo en aquel lugar.
De estas tres leyendas, las más cercanas a la realidad son las dos primeras, ya que, al parecer, la colina efectivamente sirvió de lugar de enterramiento. Sin embargo, todo parece indicar que su principal función consistía en ser un lugar de culto. En origen, la construcción tenía forma de espiral, con una rampa continua que llevaba desde la base hasta la cima rodeando varias veces el cuerpo central. Es probable que por esa rampa ascendiesen los sacerdotes pre-celtas durante ciertas ceremonias, realizando un recorrido que representaba el viaje del alma al Más Allá tras la muerte.
Con el paso del tiempo, por efecto primero del uso y después del abandono y la erosión, la espiral se fue borrando, dando a la construcción la forma cónica que puede observarse hoy en día.
Silbury Hill desde el aire

La colina pasó así de ser una puerta al Otro Mundo a ser una puerta al pasado que los arqueólogos intentan abrir desde el siglo XVIII. El erudito William Stukeley da noticia de una primera excavación realizada en su cima en 1723 durante la cual se encontraron huesos y pequeños adornos. El duque de Northumberland acompañado de Colonel Drax lo intentaría de nuevo en 1776; en 1849 lo hicieron Blandford y Faulkner; en 1867, el reverendo Wilkinson; A. C. Press en 1886, y Flinders Petrie justo después de la Primera Guerra Mundial. Todos con resultados discretos.
La investigación más exhaustiva hasta el momento ha sido la realizada entre 1969 y 1970 por el arqueólogo Richard Atkinson con el patrocinio de la BBC. Además de obtener una idea bastante exacta sobre el proceso de construcción del túmulo, halló numerosos restos que dan prueba de su reutilización en época romana. Atkinson fechó la construcción de la colina el 1 de agosto del año 2660 a.C., aunque trabajos recientes señalan como más seguro el periodo comprendido entre el 2490 y el 2340 a.C.
No obstante, la mayor parte de lo que se sabe acerca de este lugar no pasa de ser pura especulación. A pesar de los pequeños éxitos parciales, Silbury Hill sigue guardando celosamente sus secretos.

El enigma de Silbury Hill
Cerca de Stonehenge, en el condado de Wiltshire, se alza otra de las construcciones megalíticas más antiguas de Inglaterra. Con 40 metros de altura y 167 de diámetro, Silbury Hill puede presumir además de ser el mayor túmulo europeo; ninguna otra construcción del Neolítico supera en el continente los 339600 m³ de tierra, roca de yeso y piedra cortada que configuran esta colina artificial.
Silbury Hill

Varias leyendas locales intentan explicar su origen. Una afirma que se trata del sepulcro de un antiguo rey llamado Sil (y de ahí vendría la denominación de la colina); otra asegura que quién está allí enterrado es un caballero con una armadura de oro y un caballo del mismo metal. Según una tercera, el diablo se disponía a volcar un enorme saco de tierra sobre la ciudad de Marlborough cuando fue interceptado por los sacerdotes de Avebury, quienes le obligaron a vaciarlo en aquel lugar.
De estas tres leyendas, las más cercanas a la realidad son las dos primeras, ya que, al parecer, la colina efectivamente sirvió de lugar de enterramiento. Sin embargo, todo parece indicar que su principal función consistía en ser un lugar de culto. En origen, la construcción tenía forma de espiral, con una rampa continua que llevaba desde la base hasta la cima rodeando varias veces el cuerpo central. Es probable que por esa rampa ascendiesen los sacerdotes pre-celtas durante ciertas ceremonias, realizando un recorrido que representaba el viaje del alma al Más Allá tras la muerte.
Con el paso del tiempo, por efecto primero del uso y después del abandono y la erosión, la espiral se fue borrando, dando a la construcción la forma cónica que puede observarse hoy en día.
Silbury Hill desde el aire

La colina pasó así de ser una puerta al Otro Mundo a ser una puerta al pasado que los arqueólogos intentan abrir desde el siglo XVIII. El erudito William Stukeley da noticia de una primera excavación realizada en su cima en 1723 durante la cual se encontraron huesos y pequeños adornos. El duque de Northumberland acompañado de Colonel Drax lo intentaría de nuevo en 1776; en 1849 lo hicieron Blandford y Faulkner; en 1867, el reverendo Wilkinson; A. C. Press en 1886, y Flinders Petrie justo después de la Primera Guerra Mundial. Todos con resultados discretos.
La investigación más exhaustiva hasta el momento ha sido la realizada entre 1969 y 1970 por el arqueólogo Richard Atkinson con el patrocinio de la BBC. Además de obtener una idea bastante exacta sobre el proceso de construcción del túmulo, halló numerosos restos que dan prueba de su reutilización en época romana. Atkinson fechó la construcción de la colina el 1 de agosto del año 2660 a.C., aunque trabajos recientes señalan como más seguro el periodo comprendido entre el 2490 y el 2340 a.C.
No obstante, la mayor parte de lo que se sabe acerca de este lugar no pasa de ser pura especulación. A pesar de los pequeños éxitos parciales, Silbury Hill sigue guardando celosamente sus secretos.

                                                 El enigma de Silbury Hill



Cerca de Stonehenge, en el condado de Wiltshire, se alza otra de las construcciones megalíticas más antiguas de Inglaterra. Con 40 metros de altura y 167 de diámetro, Silbury Hill puede presumir además de ser el mayor túmulo europeo; ninguna otra construcción del Neolítico supera en el continente los 339600 m³ de tierra, roca de yeso y piedra cortada que configuran esta colina artificial.

 

Silbury Hill

 

Varias leyendas locales intentan explicar su origen. Una afirma que se trata del sepulcro de un antiguo rey llamado Sil (y de ahí vendría la denominación de la colina); otra asegura que quién está allí enterrado es un caballero con una armadura de oro y un caballo del mismo metal. Según una tercera, el diablo se disponía a volcar un enorme saco de tierra sobre la ciudad de Marlborough cuando fue interceptado por los sacerdotes de Avebury, quienes le obligaron a vaciarlo en aquel lugar.

De estas tres leyendas, las más cercanas a la realidad son las dos primeras, ya que, al parecer, la colina efectivamente sirvió de lugar de enterramiento. Sin embargo, todo parece indicar que su principal función consistía en ser un lugar de culto. En origen, la construcción tenía forma de espiral, con una rampa continua que llevaba desde la base hasta la cima rodeando varias veces el cuerpo central. Es probable que por esa rampa ascendiesen los sacerdotes pre-celtas durante ciertas ceremonias, realizando un recorrido que representaba el viaje del alma al Más Allá tras la muerte.

Con el paso del tiempo, por efecto primero del uso y después del abandono y la erosión, la espiral se fue borrando, dando a la construcción la forma cónica que puede observarse hoy en día.

 

Silbury Hill desde el aire

 

La colina pasó así de ser una puerta al Otro Mundo a ser una puerta al pasado que los arqueólogos intentan abrir desde el siglo XVIII. El erudito William Stukeley da noticia de una primera excavación realizada en su cima en 1723 durante la cual se encontraron huesos y pequeños adornos. El duque de Northumberland acompañado de Colonel Drax lo intentaría de nuevo en 1776; en 1849 lo hicieron Blandford y Faulkner; en 1867, el reverendo Wilkinson; A. C. Press en 1886, y Flinders Petrie justo después de la Primera Guerra Mundial. Todos con resultados discretos.

La investigación más exhaustiva hasta el momento ha sido la realizada entre 1969 y 1970 por el arqueólogo Richard Atkinson con el patrocinio de la BBC. Además de obtener una idea bastante exacta sobre el proceso de construcción del túmulo, halló numerosos restos que dan prueba de su reutilización en época romana. Atkinson fechó la construcción de la colina el 1 de agosto del año 2660 a.C., aunque trabajos recientes señalan como más seguro el periodo comprendido entre el 2490 y el 2340 a.C.

No obstante, la mayor parte de lo que se sabe acerca de este lugar no pasa de ser pura especulación. A pesar de los pequeños éxitos parciales, Silbury Hill sigue guardando celosamente sus secretos.


 


 

miércoles, 6 de marzo de 2013

NIÑA NEANDERTAL




                                          Lozoya

Tenía dos años y medio. Medía menos de un metro. Era, posiblemente, una niña. Y pelirroja. Pertenecía a una comunidad neandertal, la especie previa del homo sapiens a la que todos hoy pertenecemos. Su rastro ha sido hallado en un calvero de la localidad serrana de Pinilla del Valle, a 90 kilómetros al norte de Madrid.

La niña vivía con sus padres en una cueva de piedra junto a una caudalosa corriente de agua que, entre 70.000 y 40.000 años después, llamaríamos río Lozoya. En sus frondosas riberas abrevaban toros enormes, rinocerontes esteparios y feroces leones. Con lanzas los acechaba su padre, que aún no conocía las flechas. Mientras él cazaba, a ella la destetaba su madre. Y entonces, por razones desconocidas, la niña murió.





Pero el rastro de su cuerpecillo, muy presumiblemente depositado de manera intencional por sus padres en un lugar a salvo de las hienas, no se perdió: tenía dientes de leche bien formados; cuatro de ellos, dos incisivos, un canino y una muela, han llegado hasta nosotros intactos. Conservan el fulgor del que fuera su blanquísimo esmalte. Es un hallazgo extraordinario. No sólo por la enorme cantidad de información biológica y genética que los dientes, por su dureza imperecedera, brindan, sino también porque "el hallazgo de las piezas dentales se encuentra contextualizado, es decir, se inserta dentro de un conjunto de referencias que permiten generalizar los conocimientos científicos que proporciona", explica el arqueopaleontólogo Enrique Baquedano, mentor principal de la excavación y director del Museo Arqueológico Regional.

Y añade: "No hay precedente de un descubrimiento así en la región madrileña, es muy importante en la península Ibérica y, en verdad, relevante en Europa". Este continente vió extinguirse aquella especie de homínidos robustos, dotados con el gen de los pelirrojos y de una capacidad craneal de hasta 1.500 centímetros cúbicos, 200 más que la de sus sucesores, nosotros, los homo sapiens, ancestros que sí conocían las flechas y gozaban además de una organización social superior y mejor trabada que la de los neandertales, razones por las cuales los sobrevivieron -y quizás, los aniquilaron-.

Los dientes de la niña han sido datados en torno a la misma fecha en la que se calcula que se extinguió un rinoceronte coetáneo, el Stephanorhinus hemitoechus, hace 40.000 años. La dentición ha sido encontrada por un nutrido equipo de arqueólogos, paleontólogos, geólogos y topógrafos que desde hace una década excava en Pinilla del Valle, uno de los yacimientos prehistóricos más prometedores de la península Ibérica. El descubrimiento sucedió el 29 de agosto, a 1.100 metros de altitud y a 40 centímetros de profundidad. Fue a las 10.30 de la mañana. Dos piezas dentales se hallaban junto a un rincón conocido como El camarín y otros dos dientes, procedentes del mismo sitio, fueron detectados entre la arena cribada en cedazos con una luz de 0,05 centímetros en el lavadero del yacimiento. "Casi todos los indicios señalan que el cuerpo del infante fue depositado intencionalmente donde han sido hallados sus dientes" señala Baquedano, que cree que se trata de un enterramiento, insólito en los vestigios de neandertales en la península.


Allí, hasta 130 especialistas han desfilado bajo toldos protectores del sol y la intemperie desde el mes de junio, empuñando delicadamente un instrumental para recoger hasta la brizna más pequeña de hueso o sílex que pueda dar noticia de una estirpe homínida precursora, repleta de enigmas que este hallazgo puede contribuir grandemente a despejar.

Con los dientes de leche de La niña del valle del Lozoya, nombre que se ha asignado a la neandertal madrileña, los especialistas han comenzado a precisar su auténtica edad, su ADN, llave de su código genético y el de sus parientes. Podrán además descubrir qué alimentos tomaba, cuáles eran las dimensiones de su cráneo, dónde tenía ubicada la laringe, de qué capacidad de hablar disponía, su facultades cerebrales para formular abstracciones o vertebrar un lenguaje simbólico...y de esta manera abrir la senda para indagar, eludiendo la consanguinidad, los principales rasgos de las otras comunidades con las que sus mujeres se emparentaban.

El paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, codirector de Apatuerca, que lleva seis años vinculado al yacimiento de Pinilla como codirector, definía ayer su emoción al saber que el rastro de la niña neandertal recién hallado va a permitir responder a muchas de estas preguntas.

Con entusiasmo y las mismas metas en el horizonte, a sabiendas de la apuesta a favor de las investigaciones en este yacimiento madrileño garantizadas por Ignacio González, vicepresidente del Gobierno regional, el arqueopaleontólogo Enrique Baquedano, así como Alfredo Pérez González, máxima autoridad de la arqueogeología española, presentaron ayer el hallazgo sobre el lugar donde fue recientemente descubierto.

El vicepresidente anunció que su Gobierno ha adquirido los predios contiguos a los yacimientos de Pinilla -hasta 3,3 hectáreas del llamado Calvero de la Higuera- para que las excavaciones prosigan. Se propone así crear un parque arqueológico abierto al público e integrarlo cuanto antes en el circuito de yacimientos visitables de la Comunidad de Madrid.






viernes, 1 de marzo de 2013

STONEHENGE




Stonehenge


Localizado a cien kilómetros al oeste de Londres, en la llanura de Salisbury, se encuentra uno de los monumentos milenarios más inquietantes de la humanidad. Con sus colosales rocas, cuyos pesos varían de dos a treinta y cinco toneladas, Stonehenge es la construcción megalítica más fascinante de la historia. Su construcción se remonta a la noche de los tiempos, a civilizaciones que no dejaron a su paso escritos que nos permitieran conocer con seguridad su origen.

Nadie conocía el origen de este complejo megalítico, pero algunos lo sugerían a través de las leyendas y la tradición. Algunos como Geoffrey de Monmouth (aproximadamente 1100-1154 dC.) en la Edad Media, relataba en sus crónicas la creencia popular de que el conjunto era un circulo de gigantes petrificados, de allí que se le conociera como la "Danza de los Gigantes". Pero el mismo escritor del siglo XII nos ha hecho llegar otra leyenda que sugería que las piedras fueron llevadas allí por el Mago Merlin, desde Irlanda, con la ayuda de unos "artefactos", para conmemorar un entierro masivo de bretones. Lo cierto es que el pueblo sajón les recordaban las vigas en las cuales colgaban a los criminales, por lo cual empezaron a conocerlo como "Stonehenge" (La horca de piedra o la piedra del colgado).

El misterio de Stonehenge llegó hasta el rey Jaime I de Inglaterra, quien en 1620 encargo al arquitecto Iñigo Jones investigara todo lo referente al conjunto. El nacimiento de la arqueología estaba aún a un siglo y medio de distancia, por lo que Iñigo Jones hizo lo que sus recursos le permitían. Finalmente llego a la conclusión de que era un templo romano dedicado al Cielo, construido poco después del año 79 dC. Tal vez esto satisfizo al rey, pero hoy sabemos que Iñigo Jones se quedó corto. Stonehenge ya era un conjunto milenario en época del Imperio Romano.

 

Stonehenge.

En ese mismo siglo XVII apareció en escena John Aubrey (1626-1697), escritor y estudioso de la antigüedad quien estudió los monumentos megalíticos de Inglaterra, y sugirió por primera vez que Stonehenge era un templo construido por los druidas. Ese mismo siglo William Stukeley realizo un estudio que reiteró y expandió el origen druídico de Stonehenge. Stukeley era masón, parte de una comunidad cuyos orígenes forzosamente han intentado remontarse a tiempos de los druidas y el Antiguo Egipto, por lo cual no extraña que quisiera asociar a su ya dudosa linaje grupal, la magia y misterio de Stonehenge. Sin embargo los druidas, aquellos antiguos sacerdotes celtas, nada tenían que ver con Stonehenge, puesto que dicho complejo megalítico existía desde dos milenios antes. Sin embargo esto dio lugar a inumerables artificios que representaban a Stonehenge como un templo ritual en donde los druidas propiciaban a los dioses de la naturaleza mediante sacrificios humanos. Incluso una piedra que yace en posición horizontal en el centro de Stonehenge fue bautizada como "La Piedra del Altar" o "Piedra de la Matanza", cuando en realidad se trata simplemente de un megalito caído en tierra. La falsa relación entre druidas y Stonehenge llegó a tal punto que una agrupación masónica denominada "Antigua Orden Unificada de Druidas" realizaban al amanecer del solsticio de verano una serie de ritos presuntamente druidas que evidentemente fueron inventados por la imaginativa mente de alguno de sus lideres. Finalmente en 1985 el gobierno británico decidió hacerse cargo de la protección y conservación de Stonehenge y entre sus primeras acciones fue prohibir la celebración de este fraudulento ritual.

El misterio y la magia de Stonehenge continuó en el hablar de la gente. Algunos le atribuyeron poderes curativos, entre ellos el poder de hacer fértil a cualquier pareja que durmiera en sus terrenos. Estos y otras suposiciones hicieron que las iglesias romanas y puritanas consideraran estos sitios como templos paganos, sitios en donde las brujas realizaban ritos en favor de Satanás. Inmediatamente los sitios fueron anatemizados y a punto estuvieron de ser destruidos. Algunas gentes utilizaron sus piedras como material de construcción en los pueblos vecinos, y en no hace muchos años algunas exóticas agrupaciones de presuntas brujas y hechiceros llegaban a celebrar aquelarres en sus inmediaciones.

La edad de la razón empezó a surgir a inicios del siglo XX cuando un investigador logró determinar con un aceptable grado de certeza la edad de Stonehenge. Como muchas veces ha ocurrido en la historia de los grandes descubrimientos, no fue un arqueólogo el que pudo determinar la edad de dicho monumento. Era un astrónomo. En 1901 Sir Norman Lockyer confirmó un secreto a voces que circulaba respecto a Stonehenge: una persona al pie de la "piedra del altar", observando hacia la "piedra talón" podía observar con gran exactitud el sitio por donde sale el Sol durante el solsticio de verano, el 21 de junio. Lockyer confirmo que efectivamente la "piedra de altar" o el centro de Stonehenge se alineaba con la "piedra talón" apuntando al Sol, con tan solo un margen de error de 56 minutos de arco. Sir Norman Lockyer había realizado uno de los más minuciosos estudios de la precesión de los equinoccios, fenómeno por el cual con el transcurso de los siglos el Sol presenta un desplazamiento con respecto a las constelaciones. Suponiendo que los constructores de Stonehenge hubiesen alineado el centro del conjunto con la "piedra talón" con una exactitud total, el calcular los 58 minutos de arco de diferencia con respecto al conocido desplazamiento de precesión, permitiría conocer en que fecha Stonehenge ya se ha erigido como templo solar. Los cálculos de Norman Lockyer le dieron la asombrosa fecha de 1800 aC. Posteriores dataciones con carbono-14 llevaron los inicios de Stonehenge hacia el 2800 aC. Con ello muchas teorías respecto a su origen asirio, micénico o griego quedaron descartadas. Hoy suponemos que alguna civilización neolítica de origen precéltico debió ser quien erigió este monumental conjunto.

 

 

Esquema de Stonehenge y alineaciones astronómicas.

Hoy conocemos más de la función de Stonehenge. Al igual que la "piedra de altar" y la "piedra talón" se alinean para mostrar el punto de salida del Sol en el solsticio de verano, de igual forma los dos montículos y menhires ubicados junto al foso circular están alineados para apuntar hacia las salidas y puestas de sol durante los solsticios de verano e invierno. También marcan las salidas y puesta de la Luna durante los solsticios de invierno. En otras palabras Stonehenge era un templo dedicado a los movimientos del Sol y de la Luna. Un arcano observatorio astronómico. Por si fuera poco, una autentica revolución se desencadenó a partir de 1961 cuando el profesor Gerald F. Hawkins, astrónomo de la Universidad de Boston, planteó la posibilidad de que Stonehenge fuera utilizado como una calculadora astronómica para predecir los eclipses de Sol y de Luna, además de adoratorio de los doce dioses del zodiaco. Sin embargo muchos de los planteamientos de Hawkins han sido descartados en vista que muchos de ellos han sido válidamente debatidos.

Aunque Stonehenge aun presenta diversos misterios, su finalidad parece hoy más evidente que nunca. Fue un templo para adorar al Sol y la Luna, astros que regían el ciclo de las estaciones. Un calendario que sabiamente observado permitía predecir la llegada de las estaciones en previsión de las actividades de los campesinos y domesticadores de ganado que se dieron el tiempo para edificarlo, y posteriormente también se convirtió en un sitio sagrado. Lugar de ritos funerarios como lo confirman los diversos restos desenterrados en diversas partes del recinto. Con magia y leyenda que aun hoy llega a las creencias de los locales que lo consideraron dueño de poderes curativos.


 

Su estructura.

Stonehenge cuenta con diversas estructuras entre las cuales podemos destacar las siguientes:

 

  • Trilitos o dolmen: consisten en dos pilares de piedra coronados por un dintel elevado a 4,4 metros de altura. Estos "trilitos" son de piedra llamada "gres silicio" o "sarsen", la piedra del dintel llega a pesar siete toneladas, los pilares pesan 25 toneladas. El conjunto de dinteles y pilares tiene un conjunto de espigas y cavidades ("machihembrado") para que embonen perfectamente una piedra con otra.

  • Monolitos o Menhires: son bloques de piedra verticales.

  • Cromlech: consiste de un circulo de menhires.

La sección principal consta de un circulo de treinta columnas rectangulares coronadas con dinteles de las cuales diecisiete sobreviven y solo seis dinteles. Este circulo de piedras tiene un diámetro de 29,6 metros y sus piedras son de gres silicio de un color amarillento.

Tres metros al interior existe un segundo anillo de sesenta menhires de cuando mucho dos metros de altura cada uno. Estos menhires son de un tipo de roca eruptiva llamada "piedra azul", durísima y de reflejos azulosos, procedente de Gales. Tal parece que estos menhires tiempo atrás fueron coronados por dinteles de piedra azul. Solo quedan veinte.

Más al interior se encuentra una formación en herradura con cinco trilitos de gran tamaño. El mayor de todos de 8 metros de altura en la parte central. A cada lado dos trilitos de tamaño decreciente. Todos hechos con piedra gres silicio o sarsen.

Dentro de la formación de cinco trilitos se encuentra una herradura interior de 19 menhires de una altura inferior a los 3 metros y tallados a manera de obeliscos en piedra azul.

Finalmente en el centro se encuentra la "piedra del altar" de 4,8 metros de altura de largo, yace sobre el terreno. Esta es una piedra con un alto contenido de aluminio, lo que le da un brillo muy especial al recibir luz solar. Es de arenisca verde.

Al exterior del conjunto circular de piedras hasta ahora descrito se encuentra un conjunto de dos círculos con treinta agujeros cada uno, excavados en roca calcárea, llamados "agujeros Y" y "agujeros Z". En un circulo más exterior se localizan 56 huecos que dan la vuelta al conjunto y que reciben el nombre de Círculos de Aubrey (en honor a su descubridor Sir John Aubrey, siglo XVIII). Este anillo es circundado por un foso circular de 97,5 metros de diámetro, hecho con los restos calcáreos.

Entre los círculos de Aubrey y el foso circular se encuentran cuatro marcas denominadas "cuatro estaciones". Son dos monolitos de 2,74 y 1,22 m respectivamente, y dos montículos de tierra compactada, dispuestos alternadamente.

A 37 metros hacia el noroeste del pórtico de Stonehenge, por el camino de acceso, nos encontramos la "piedra talón" con 6,10 metros de alto, 2,74 de ancho y 2,10 de espesor y un peso superior a las 35 toneladas rodeado de un parapeto y foso circular de 4,87 metros. Las "cuatro estaciones" forman un rectángulo perfecto cuyas caras más cortas resulta paralelas al alineamiento de la "piedra talón" y el camino de acceso que desde el noreste llega a Stonehenge.


 

¿Cómo se construyó?

Stonehenge representa un colosal esfuerzo de planeación y elaboración. Definitivamente no se hizo de un día, sino que fue tomado diversas formas a lo largo de la vida de cuarenta generaciones. En la actualidad arqueólogos como Richard Atkinson consideran que en Stonehenge hubo tres fases principales de construcción.

La primera fase tuvo lugar hacia el año 2800 aC. Fue entonces cuando se hizo el terraplén y el foso circular. Se pusieron las piedras y los montículos denominados "las cuatro estaciones", así como la "Piedra Talón" en el camino de acceso. Los principales indicadores del Sol y la Luna se encontraban puestos. Además se hicieron 56 orificios conocidos como los círculos de Aubrey.

 

 

Secuencia del procedimiento para erigir los trilitos de Stonehenge.

La segunda fase tuvo lugar hacia el año 2100 aC. se erigieron 80 bloques de arenisca azul en un semicírculo o herradura. Estas piedras provenían de las montañas de Precelly, situadas a 320 km en el sudoeste de Gales. Lo más probable es que las transportaron en balsas a lo largo de la costa galesa, entrando por Bristol a lo largo del río Avon. Luego serían llevadas por vía fluvial y terrestre hasta llegar, sobre rodillos, a la avenida de Stonehenge donde se instalarían conformando dos círculos. Cien años más tarde, los bloques de arenisca azul fueron reordenados para ser sustituidos por piedras silíceas que observamos actualmente (un circulo y un semicírculo). Estas piedras se trajeron desde las colinas de Malborough, a unos 30 km al norte. Algunas de estas ultimas piedras llegaban a pesar hasta 26 toneladas, su transporte era hecho a base de rodillos, sogas y palancas. Ya en el sitio de su erección, se cavaba un foso y, poco a poco, el bloque era levantado con un conjunto de palancas, vigas y cuerdas hasta que por el ángulo y su propio peso caía en el foso. A base de cuerdas se ponía en posición vertical. Finalmente se construía gradualmente una plataforma para ir subiendo y colocar el dintel de siete toneladas sobre la cima de dos bloques verticales. Las piedras eran talladas en un ingenioso juego de espigas y cavidades para que columnas y dintel embonaran a la perfección. Los materiales del semicírculo anterior se utilizarían para una segunda herradura en el interior del circulo principal. Se excavan en la parte externa del conjunto una serie de orificios para erigir un doble circulo de piedras azules (círculos de Aubrey), pero ésta construcción nunca se lleva a cabo.

La tercera fase tiene lugar hacia el 1500 aC. cuando las piedras azules fueron nuevamente retiradas para instalarse en sus posiciones actuales en el interior del circulo, a la vez que se alzaba al frente de los trilitos la llamada piedra de Altar, que fue acarreada desde el sur de Gales.

Finalmente hacia el año 1100 aC. Stonehenge fue abandonado.


 

Nuevos misterios.

Stonehenge es la máxima obra de una antigua sociedad interesada en la observación de los astros y su asociación a sus creencias. Pero no es la única construcción megalítica. Por toda Irlanda, Inglaterra, España, Portugal y Francia existen diversos conjuntos de piedra con funciones astronómicas y/o rituales. Estos conjuntos en ocasiones han sido posteriormente heredados por otras civilizaciones para sus rituales propios o heredados como fueron el caso de los celtas, los druidas, los galos e incluso los cristianos, puesto que muchas iglesias han sido construidas encima de antiguos dólmenes o menhires. Este hecho, lejos de revelarse como la tendencia de la religión hacia el paganismo, es la confirmación de como nuestra relación con la naturaleza ("relación = religare = religión") no se ha perdido, y que la herencia de sitios sagrados que se ha presentado de la época neolítica a la actual es una prueba más del sincretismo religioso que mantiene unido a los seres humanos en su inquietud respecto al universo y su historia.

Igual de inquietante es la existencia de conjuntos megalíticos en otras zonas alejadas del occidente de Europa. En abril de 1998 se dio a conocer la existencia de un milenario observatorio astronómico al estilo de Stonehenge en Nabta, Egipto. En el norte de la costa este de los Estados Unidos encontramos diversos dólmenes en estados como Nueva Inglaterra, Massachusetts, Pennsylvania, Virginia y Vermont. ¿Serian estos conjuntos también productos de esa civilización pre-celta? Es una pregunta que aún resulta incomoda a arqueólogos e historiadores. El pensar que una civilización europea anterior a los vikingos y a Colón haya podido cruzar el Océano Atlántico causa mucha polémica, aunque ciertas leyendas irlandesas lo insinúan. Por el momento no hay mucho material para llegar a una contestación. Por si fuera poco un conjunto de piedras con ciertos aires megalíticos y hasta arqueoastronómicos han sido ubicados recientemente en una zona bastante alejada de los conjuntos de la costa este de los Estados Unidos. Una especie de "Stonehenge" ha sido localizado para nuestro asombro y provecho en México. Se encuentra en un lugar conocido como "las Aguilas", en las proximidades de Cuautla de la Paz, en el estado de Jalisco. Este sitio fue dado a conocer en su momento por los reporteros del equipo de "México Desconocido" y al igual que en "Stonehenge" en el solsticio de verano un rayo de luz logra colarse entre dos monolitos e ilumina con una "espiga de luz" una piedra ubicada a 15 metros de distancia. Tal parece que este conjunto megalítico desempeñaba funciones tanto ceremoniales como astronómicas, lamentablemente hace falta mucha investigación y divulgación respecto a este sitio. Por lo mismo lo mejor será no ampliarse mucho respecto a este "desconocido descubrimiento". Quien sabe, tal vez pronto hay una oportunidad para dedicarle una monografía completa.


miércoles, 27 de febrero de 2013

LA VIDA DE DARWIN





                                La vida de Darwin

 

Charles Darwin nació el 12 de Febrero de 1809, en THE MOUNT, en la casa de la familia en SHREWSBURY (Inglaterra). Va ser el quinto de sus seis hermanos. La familia de su madre tenía una próspera fábrica de cerámica. Con la muerte de su madre sus hemanas fueron las que le cuidaban.

Su padre, Robert Darwin, médico y financiero era un hombre muy estricto.Erasmus Darwin,su abuelo,también era médico y científico, y escribía poemas sobre el evolucionismo.

A Charles siempre le gustó la ciéncia y hacía experimentos químicos con su hermano mayor Erasmus. Pero lo que le más le gustaba era observar la naturaleza. Pero su padre le decía que tenía que ser médico. Se fue a Edinburg, 1825 para estudiar medicina y a la primera clase de anatomia empezó a bomitar. Al ver su padre que no valía para médico, Charles inició un viaje y desde ese momento se fue interesando más el tema de la naturaleza y al final se hizo naturalista.























martes, 26 de febrero de 2013

HOMO SAPIENS







Homo Sapiens


Homo Sapiens

Podemos suponer que nuestra especie, Homo sapiens, se originó en algún lugar de África hace alrededor de 150.000 años. Especies más arcaicas parecen haber continuado durante un tiempo. La especie se expandió relativamente lento, llegando a Australia hace 40.000 años. En Europa, la especie parece haber entrado más lentamente, entre 40.000 y 35.000 años, por España y por el este.


Homo Sapiens, blog personal Las herramientas de nuestra especie se asocian en cuatro periodos. El primero de ellos es el Auriñaciense, que apareció hace 40.000 años y persistió hasta hace 28.000, está marcado por una explosión de creatividad. Aparecen el arte, la decoración de objetos, la decoración personal, la música (en forma de instrumentos).

Este periodo es seguido por el Gravetiano, entre los 28.000 y los 22.000 o 18.000 años. Es aquí cuando aparecen las agujas de coser, aparte de cuchillos más pequeños y afilados.

Seguidamente aparece el Solutreano, entre los 22.000 y los 18.000 años. Este periodo se caracteriza por los cuchillos "hoja de laurel", llamados así por su forma. Algunos de estos cuchillos son tan delgados y delicados que no es posible imaginar que hayan tenido un uso práctico.

Finalmente, llegamos al Magdaleniano, el que se extiende de los 18.000 a 10.000 años atrás. Con este periodo termina el paleolítico superior. Encontramos un trabajo sofisticado del hueso y las astas, junto con abundantes "microlitos", pequeñas herramientas de piedra que eran seguramente puestas en mangos. Encontramos también enterramientos, siendo mucho más complejos que los de los neandertales.

Herramientas de Homo Sapiens


 

La superexplosión del Toba casi supuso la extinción de nuestra especie

El Toba fue un supervolcán que se encontraba en Sumatra y hace 74.000 años su caldera explotó de la forma más violenta que ha existido. Esta caldera tenía aproximadamente la superficie que tiene ahora el lago que dejó en su lugar, unos 100 km de largo y 60 km ancho.

Esto supuso un cambio climático en la Tierra durante muchos años. La radiación solar no podía llegar a la superficie porque la estratosfera estaba totalmente colapsada. La luz no penetraba para alimentar a las plantas y los animales (entre ellos nosotros) no podían alimentarse de ellas ni de otros animales porque escaseaban. Los veranos se hicieron más frescos, la nieve no se derretía y se acumulaba para el invierno siguiente.

Para remontarnos en nuestra historia evolutiva no hay nada como el ADN mitocondrial, es decir, aquel que vive alojado en las mitocondrias de las células y no en el núcleo. Este ADN mt se transmite únicamente por vía materna y, por su peculiaridades, es el único que nos habla de las mutaciones y cambios habidos en nuestra especie, es decir: si ha habido un aumento de la población y cuándo, si ha habido un descenso, si una población se ha mezclado con otra, etc.

Dos genetistas, Lynn Jorde y Henry Harpendin, averiguaron que en la historia de la humanidad hubo un momento en el que la población descendió de forma alarmante. Sólo sobrevivieron unos pocos miles, pero no sabían por qué. Fue un antropólogo, Stanley Ambrose, quien relacionó la explosión del Toba con la casi extinción de nuestra especie.



 

Cuando aparece el hombre es cuando encontramos por primera vez indicios de actividad artística, como en las famosas cuevas de Lascaux y Altamira, hechas por el hombre de Cro-Magnon, primer ejemplo de Homo Sapiens europeo.También podemos considerar el arte rupestre que practican los aborígenes en Australia. Las asociaciones entre distintos grupos de animales, y entre un conjunto aparentemente regularizado de símbolos abstractos indican un enorme complejo de creencias, historias y mitos.

El arte en la edad del hielo se dio en sitios de Francia y España particularmente favorecidos por la naturaleza. La estepa abierta y la tundra soportaban grandes grupos de herbívoros grandes y medianos, que no deben haber sido problema para cazar. En los sitios en que se desarrolló el arte paleolítico, la supervivencia no debe haber sido un gran problema.

Los problemas empezaron probablemente al terminar la edad de hielo. Con el progresivo calentamiento del clima, los grupos de mamíferos empezaron a moverse hacia el norte, y la estepa comenzó a transformarse en bosque. Los magdalenianos descubrieron entonces que era mucho más difícil cazar entre los bosques que en las pradera abiertas, y hace 10.000 años su rico estilo de vida, materialmente hablando, empezó a transformarse en manifestaciones culturales más simples, que reciben el nombre de Epipaleolítico. Irónicamente, estos mismos cambios climáticos contribuyeron a desarrollar las innovaciones que, hacia el sur y el este, dieron lugar a una de las revoluciones fundamentales en la historia humana: la agricultura.


Los recientes estudios del ADN mitocondrial postulan que los humanos modernos vivieron en África antes que en otros continentes. Hay que recordar que este material genético se transmite a través de las mujeres. Sólo si hay continuidad femenina se puede retroceder en el tiempo hasta llegar a una hipotética primera mujer (madre). A esta primera madre se le ha llamado Eva, y su antigüedad oscila entre los 150.000 y 200.000 años.

Homo Sapiens


Desde África los sapiens sapiens habrían avanzado hacia el Cercano Oriente (Palestina), donde hay yacimientos antiguos de alrededor de 100.000 años. A Europa estos hombres modernos habrían entrado hacia los 40.000 años; a Australia, entre los 40.000 y 50.000 años, y a América, un poco más tarde.
El sapiens sapiens es el antepasado más directo de la actual Humanidad. Por lo tanto, posee una desarrollada cultura, que con el correr del tiempo se hizo cada vez más compleja. Tiene una anatomía igual a la nuestra y una gran capacidad cerebral (1350 cm3). Fue la especie que invadió todos los continentes y la que organizó su vida en variadas estructuras sociales y políticas.

Noticias y Novedades sobre Homo Sapiens

  • La evidencia más antigua de homo sapiens en Europa


  • sábado, 23 de febrero de 2013

    HOMO HEIDELBERGENSIS






    Homo Heidelbergensis


    Homo Heidelbergensis

    Entre Homo antecessor, una especie poco conocida basada en fósiles de las colinas de Atapuerca, en España, y los linajes Sapiens y Neanderthalensis existió una especie con fósiles en Europa desde hace medio millón de años, y en África un poco más tempranamente, que presenta carácteres intermedios entre H. Erectus / Ergaster y H. Sapiens.

    Los fósiles en cuestión son una mezcla de especímenes que datan entre 500.000 y 250.000 años. El más antiguo es una mandíbula inferior encontrada en Mauer, cerca de Heidelberg. Posteriormente, en una cueva llamada Arago, en Francia, se encontraron los restos, mayormente fragmentarios, de una docena de individuos. El más completo es la cara y parte de la caja craneana de un individuo, que tiene gran parecido a un cráneo encontrado en Petralona, Grecia.

    Juntos, estos fósiles revelan un homínido con un cráneo más "inflado" que el de ningún erectus, aunque todavía posee arcos supraciliares. La parte trasera del cráneo es más redondeada que en erectus, y las mejillas son infladas, como en los neandertales, aunque la cara es más plana.

    Los utensilios asociados con estos fósiles son generalmente muy rudos, consistiendo básicamente en simples "piedras de cortar" y algunas herramientas de lascas como puntas y raspadores, siendo ellos los iniciadores de esta técnica.

    Se han encontrado fósiles de esta especie en África en los sitios de Bodo, al noreste de Etiopía, con un ejemplar más robusto pero similar que data de hace 600.000 años, y en Kabwe, en Zambia. Los huesos postcraneales concuerdan con los de Arago, e indican que ésta era una forma robusta, pero moderna. También en el sitio chino de Dali se ha encontrado un cráneo que concuerda con este grupo. Otros sitios son los de Steiheim, Alemania; Swascombe, Inglaterra; Lago Ndutu, Tanzania, y en la Sima de los Huesos, en España se encontraron fósiles con características neandertalianas.

    Hay que notar que en Terra Amata, Francia, se encontraron restos de refugios construidos durante la época de H. heidelbergensis. Estos refugios tenían una forma ovalada, con veinticinco pies de largo y veinte de ancho. Dentro del refugio se encontraron restos de ceniza.


    Homo Heidelbergensis

    Homo heidelbergensis: Se trata de individuos muy altos (1,80 m) y fuertes (llegarían a 100 kg), de grandes cráneos (casi 1.400 cm3) todavía muy aplanados, con mandíbulas salientes y gran abertura nasal.  Especie intermedia entre el Homo antecessor y el hombre de Neandertal. Datan entre 500.000 y 250.000 años.

    miércoles, 20 de febrero de 2013

    HOMO ANTECESSOR








    Homo Antecessor


    Homo Antecessor

    800.000 años atrás en el tiempo, una especie común a los neandertales y a los homo sapiens vivía en la Sierra de Atapuerca (Burgos). Homo antecessor salió a la luz en 1997.

    Sus descubridores, J.M. Bermúdez de Castro, J.L. Arsuaga, E. Carbonell, A. Rosas, I. Martínez y M. Mosquera,  le definieron como el pionero, el que antecede a los demás.

    La mayoría de los restos humanos de TD6 (Gran Dolina) se encuentran en un estado de conservación excelente, pero corresponden en general a fragmentos de tamaño variable. Esta fragmentación, así como otros caracteres de los restos (marcas de corte, golpes producidos por instrumentos líticos, tipos de fractura, etc), que también se observan en los restos fósiles de los ungulados, representan evidencias muy claras de un acto de canibalismo.

    Prácticamente el 50% de los fósiles humanos presentan cortes o fracturas producidos por instrumentos líticos, y se encuentran indistintamente en los huesos craneales y en los del esqueleto postcraneal, lo que indica un consumo total de los cadáveres. Además, todos los individuos presentan algún estigma de canibalismo.

    Las connotaciones en el árbol de los homínidos provocadas por este hallazgo han sido muy importantes y, sin duda, ha sido uno de los grandes descubrimientos en el campo de la paleontología. Esta especie demostró que en Europa ya vivían seres humanos hace más de 800.000 años, mucho antes de lo que se pensaba.

    Su morfología revolucionó la idea que se tenía hasta ese momento de la evolución de nuestra especie. Su capacidad craneal era elevada (más de 1.000 cc) y poseía una cara muy moderna, es decir, esta especie sufrió una reestructuración total del neurocráneo, la mandíbula, los dientes y la cara, es totalmente diferente a todo lo anterior.

    Desgraciadamente, no se han encontrado aún fósiles en África  de la misma antigüedad que podrían hacer seguir la pista de esta especie, y los de Asia contemporáneos a ella se refieren únicamente al Homo Erectus. Se podría decir que es el eslabón que une al Homo ergaster y enlaza con formas más cercanas a nosotros.

    Si aceptamos que el origen de nuestra especie debe buscarse en Africa hace entre 100.000 y 200.000 años, debemos aceptar un origen africano para la especie H. antecessor, muy probablemente a partir de poblaciones pertenecientes a la especie H. ergaster. También debemos aceptar una continuidad evolutiva de H. antecessor en África, que culminaría con la aparición de las poblaciones humanas modernas.

    Relaciones filogenéticas de las diferentes especies de Homo


    Homo Antecessor

    A pesar de todos los estudios realizados, esta nueva especie está aún muy cuestionada por paleontólogos y especialistas. Estas luchas dialécticas son muy comunes entre los especialistas y hasta que no hay una evidencia abrumadora (y a veces ni eso) no se ponen de acuerdo en las afirmaciones que realizan.