miércoles, 20 de febrero de 2013

HOMO ERGASTER







Homo ergaster

H. ergaster
Homo ergaster reconstrucción

Apareció hace unos 1,8 millones de años, y desapareció hace 1,5 millones de años. Los sitios de Homo ergaster se encuentran en Etiopia, Kenya, Tanzania y Eritrea.

En comparación a H. erectus el cráneo de H. ergaster se caracteriza pos ser mas alto, tener los huesos craneales más delgados y las crestas supraorbitarias suavizadas. Tanto el desplazamiento, como los forma yproporciones corporales, son similares a la de los humanos modernos. No se observa dimorfismo sexual, lo que significa que los dos sexos de H. ergaster participan del mismo modo en las actividades económicas. El mayor tamaño del cráneo (950 cc en promedio) le otorgó, probablemente, mayor inteligencia que sus antecesores y le permitió adaptarse a nuevos hábitats. Homo ergaster tiene una cara relativamente pequeña y en muchos aspectos el cráneo se asemeja al de H. sapiens, excepto porque no tiene una frente tan alta y porque presenta torus supraorbitarios. Los molares y premolares están también disminuidos de tamaño, lo que indica que se trata de un homínido omnívoro cuya dieta incluía cantidades proporcionales de carne. La mandíbula es menos robusta que la de Australopitecos, pero carece del mentón típico de Homo sapiens. Cerebro de 850 – 880 cm3.

En 1984 fue descubierto cerca al lago Turkana (Kenia), el esqueleto de hace 1,6 millones de años, de un niño de unos 11 años, de 1,60 m. de estatura y cerebro de 880 cc. Este fósil, conocido como WT 15.000 (o el Niño del Turkana) conserva prácticamente todo el esqueleto. Su morfología arroja sorpresas: su estatura es muy grande (1,60 metros que significarían en el adulto cerca de 1,80), la forma de su cuerpo es plenamente humana y su cerebro grande. Como se conserva la cadera, es posible afirmar que se trataba de un varón. Su morfología coincide con lo que podríamos esperarnos de una forma capaz de salir de África. Además, por aquellas épocas nació el Achelense.

 

Turkana boy

El Niño de Turkana

Procede probablemente del Homo habilis y es básicamente la versión africana del Homo erectus, del que es antecesor. Actualmente se considera que podrían haber sido una misma especie, debido a su gran parecido anatómico.

Cráneo menos robusto y con toros supraorbitales menos acusados que el Homo erectus, y se asocia a la talla de herramientas en modo técnico.

A excepción del cráneo, tanto el Homo erectus como el Homo ergaster tienen una constitución física bastante parecida a la del hombre actual, siendo similar en altura, aunque en general son de complexión más robusta y fuerte, y tienden a ser algo más anchos de caderas. Las proporciones de piernas y brazos, ya son también totalmente modernas.

Se especula con que el ergaster pueda ser el primer homínido con capacidad para un lenguaje articulado.


martes, 19 de febrero de 2013

HOMO HABILIS






 


Homo Habilis


Homo Habilis

Homo Habilis es el primer representante del género Homo (el nuestro). Habilis no era muy diferente del Australopithecus Africanus, tenía una capacidad craneal media de unos 600 centímetros cúbicos y era quizá un poco más pequeño que los Australopithecus y que sus contemporáneos del género Paranthropus.

Los restos fósiles encontrados por el matrimonio Leakey, en 1959, en las gargantas de Olduvai (Tanzania) revelan que eran individuos de unos 140 cm de altura, con una capacidad craneal de unos 600 cm3 de promedio y un esqueleto con rasgos anatómicos más modernos que los de los australopitecos y con piezas dentarias más pequeñas.

El nombre asignado a esta especie (habilis) hace referencia al hecho de que estos humanos son los primeros talladores que tenían la capacidad técnica para fabricar utensilios. Fabrican las primeras herramientas de piedra y son cantos rodados y piedras talladas toscamente por una cara (choppers) o por dos (chopping tools).

Los análisis al microscopio electrónico de las muescas de desgaste de la dentadura, junto con otras evidencias indirectas, muestran que su dieta incluía la carne, sin embargo no podemos decir que fueran todavía cazadores, practicaban más bien una actividad de carroñeo. Probablemente solían aprovechar el tuétano de los huesos procedentes de los despojos de la caza de otros depredadores. Los cantos tallados serían utilizados para fracturar el hueso y extraer el tuétano. También utilizarían los instrumentos de piedra para cortar plantas y triturar ciertos productos vegetales duros.

El Homo habilis todavía no conocía el uso del fuego, ni tampoco estaría en posesión de un lenguaje articulado, aunque en los moldes de un cráneo de un Homo habilis se ha observado que tenían una circunvolución de Broca bastante desarrollada.

Homo Habilis

Analizando algunos de los huesos de las extremidades recuperados se puede reconocer que se trata de una especie con un aspecto mucho más humano. La cabeza del fémur es mucho más grande y de forma más corta y redondeada. También la pelvis tiene un aspecto mucho más moderno.No hay dudas que su andar era erguido, así lo atestiguan los rasgos de su pelvis, columna, miembros y foramen magnun. Podemos concluir que tanto los huesos de las manos como de las piernas estaban más próximo a los seres humanos modernos que a los antropomorfos.


Homo Habilis

Homo Habilis tenía ciertos rasgos simiescos como unos brazos muy largos con respecto a las piernas. Sin embargo experimentó una expansión cerebral a la vez que una reducción del aparato masticador, y, lo que es más importante, sus restos son los primeros, de momento, que han aparecido asociados a industrias líticas.


Pincha sobre el nombre de la especie para más información

Especie Homínido

Antigüedad

Toumaï

7 millones de años

Orrorin Tugenensis

6 millones de años

Ardipithecus Kadabba

5,8 millones de años

Ardipithecus Ramidus

4,4 millones de años

Australopithecus Anamensis

4 millones de años

Australopithecus Afarensis

3,5 millones de años

Paranthropus Aethiopicus

2,5 millones de años

Australopithecus Africanus

3-2 millones de años

Australopithecus Garhi

2,5 millones de años

Paranthropus Robustus

1,9 millones de años

Paranthropus Boisei

1,8 millones de años

Homo Habilis

1,8 millones de años

Homo Rudolfensis

1,6 millones de años

Homo Ergaster

1,2 millones de años

Homo Erectus

1 millón de años

Homo Antecessor

800.000 años

Homo Heidelbergensis

500.000 años

Homo Neanderthalensis

300.000 años

Homo Rodhesiensis

200.000 años

Homo Sapiens

150.000 años


HOMO ERECTUS







Homo erectus, su historia

La historia del Homo erectus se remonta a 1888 y el protagonista de la historia es el médico anatomista holandés Eugène Dubois. Pero antes de ir a la historia de esta especie humana, veamos qué se entiende hoy en día por Homo erectus.
Homo erectus Homo erectus se llama a la especie humana que vivió en Asia entre 1,8 millones de años y 300 mil años atrás. Hasta hace algunos años, también se llamaba Homo erectus a una especie homínida similar que vivió en África entre 2 y 1 millón de años atrás, que es llamada Homo ergaster. Algunos paleoantropólogos siguen llamando Homo erectus a los africanos y europeos, pero la tendencia predominante hoy en día es que Homo erectus son sólo los asiáticos.
¿Qué caracterizaba al Homo erectus?
Fue un homínido robusto de talla elevada, con individuos de 1,80 m de altura. Su cerebro variaba entre 800 y 1200 cc.
reconstrucción de Homo erectus Su rostro estaba marcado por un toro supraorbital, o sea una saliente de hueso sobre los ojos, que también hacían que la frente fuese un poco huidiza. No tenían mentón, y tenían dientes bastante pequeños en comparación con los homínidos más antiguos.
Había una diferencia de tamaño entre los hombres y mujeres, lo que se llama dimorfismo sexual.
Y se caracterizaron por haber dominado el fuego, y por construir herramientas líticas del estilo Achelense.
La historia del Homo erectus
La historia del descubrimiento de los fósiles de erectus se inició en diciembre de 1887, cuando el holandés Eugène Dubois arribó a Sumatra como médico del hospital del ejército. Pero lo que más le gustaba a Dubois, era explorar en busca de fósiles.
En 1888 publica un artículo en el que seguía a Charles Darwin al creer que la evolución humana debía haberse iniciado en los trópicos, ya que los humanos habían perdido el pelo típico de los monos. Seguramente lo habrían perdido cuando se movieron hacia regiones más frías. Lo que podía atestiguarse ya en aquellos tiempos con los restos de neandertales ya descubiertos.
Otro fundamento para buscar fósiles humanos en los trópicos era que los monos vivían casi todos en esas regiones, y eran nuestros parientes más cercanos. Según Dubois los gibones eran los más cercanos de todos, y vivían en el archipiélago del sudeste asiático. Sumatra la favorita.
Así que Dubois asumía que allí era donde se debía buscar al ancestro común que compartíamos los humanos y los monos. También se sabía para la época que las cuevas eran un buen lugar para encontrar fósiles, y en Sumatra abundaban las cuevas.
Para marzo de 1888 recibió el permiso de explorar las cuevas en busca de fósiles, para lo que el gobierno le dio dos ingenieros y cincuenta convictos para que escavasen. Buscó durante varios años sin suerte.
Así Dubois decidió probar en la vecina isla de Java. Dubois no escavaba él mismo, sino que tenía un grupo de ingenieros, G. Kriele y A. De Winter los principales. Ellos manejaban las distintas cuevas en las que se estaba trabajando, y le enviaban reportes y fósiles a Dubois, cuando aparecían.
El mejor de los yacimientos probó ser uno cerca de los bancos del río Solo, un lugar que los locales llamaban Bengawan, en la localidad llamada Trinil. Para septiembre de 1891 estaba arrojando muchos fósiles de mamíferos, y también un primer molar y un trozo del cráneo del eslabón perdido que Dubois estaba buscando.
Pithecanthropus erectus
Fósiles del Hombre de Java descubiertos en 1891-92 A esos primeros fósiles simiescos los nombró Anthropopithecus javanensis. Al año siguiente, en agosto de 1892 apareció un fémur en el mismo nivel que los otros restos. Este hueso le mostró a Dubois que esta criatura no era para nada parecida a un chimpancé ni a otro mono conocido. Así que le cambió el nombre a la criatura a Anthropopithecus erectus.
Este erectus indicaba la creencia de Dubois de que ese homínido había caminado erguido. Luego pudo calcular la capacidad craneal del individuo, y era mucho mayor que la de un mono, así que volvió a cambiar el nombre ya que ya no podía aliarse con los Anthropopithecus.
Lo llamó Pithecanthropus erectus. Ese nombre que ya Ernst Haeckel había utilizado para el supuesto eslabón perdido entre el hombre y el mono.
Ya en 1894 Dubois publicó su primera descripción del fósil. Según él el hombre descendía de una criatura parecida a los gibones, y este nuevo fósil aportaba datos a favor de ello.
No los comparó con los famosos fósiles de neandertales descubiertos poco tiempo antes, ya que según Dubois no eran antiguos, sino un humano moderno patológico.
Reconstrucción del Hombre de Java de 1922 El artículo de Dubois fue recibido con escepticismo, incluso el fémur encontrado se dijo que era de humano moderno, y hasta la fecha los paleoantropólogos siguen creyendo eso, ya que no se asemeja a los de otros Homo erectus descubiertos después, y sí es igual al de un Homo sapiens.
Pero se terminó aceptando que dientes y cráneo eran antiguos, y pertenecían a una especie humana fósil. Incluso uno de los paleoantropólogos más famosos de la época, el francés Léonce-Pierre Manouvrier, lo comparó con los neandertales, y gracias a él se terminó aceptando que el erectus era una forma intermedia entre nosotros y nuestro antepasado simiesco.
Eventualmente a este fósil se lo llamó el Hombre de Java. Otro representante de este mismo fósil fue descubierto en Java, en Sangiran, recién en 1936 por el alemán GHR von Koenigswald. Y no será hasta 1940 en que se lo una a la especie Homo erectus.
Pero la historia de Homo erectus sigue en Asia continental, en China.
Sinanthropus pekinensis
La historia continúa en China en el yacimiento de Zhoukoudian (Chou-k'ou-tien). Aquí en Mundo Neanderta vimos esta historia en detalle en “El Hombre de Pekín, el segundo Homo erectus (1926)”.
Allí en 1921 el geólogo sueco Gunnar Anderson descubrió un molar superior y un premolar inferior. Luego en 1926 el anatomista canadiense Davidson Black comenzó a descubrir más restos fósiles que adosó a una nueva especie, el Sinanthropus pekinensis. Pero cuando se descubrió un resto de cráneo, Black mismo se dio cuenta que el Hombre de Pekín estaba muy emparentado con el Hombre de Java.
Pero fue para 1930, que el alemán Franz Weidenreich descubrió más fósiles allí en China, y luego de analizarlos y compararlos con los de Java, reinterpretó a ambos fósiles como representantes de una única especie Homo erectus, aunque les dio una subespecie a cada uno, iavanensis al de Java y pekinensis al de China.
Pero la historia termina en las décadas de los años 50 y 60. Cuando el genetista y evolucionista Theodosius Dobzhansky, el taxonomista y también evolucionista Ernst Mayr y el paleontólogo George G. Simpson, argumentaron que la terroble cantidad de géneros y especies que había entre los ancestros humanos era artificial y que en la realidad todos no eran más que variedades geográficas. Querían simplificar todo y ponerlos a todos los homínidos dentro del género Homo.
Se terminó adoptando una forma menos radical, y ya para 1960 el antropólogo F. Cark Howell redujo todo a dos géneros, Australopithecus y Homo. Poniendo en este último los más parecidos al hombre actual, o sea los que estarían más cerca nuestro, y en el otro a los que se habrían alejado de nuestra línea evolutiva.
Luego aparecerían más especies, y se terminaría diferenciando a los Homo erectus de África y Europa con el nombre de Homo ergaster.

jueves, 14 de febrero de 2013

ARDIPITHECUS RAMIDUS






Ardipithecus ramidus


a. rAMIDUSEsta especie fue descubierta en 1992 por Alamayehu Asfaw en Etiopía. Por su antigüedad, cercana a la datación molecular que marca la separación entre los homínidos y los monos, conserva muchas de las características anatómicas del último antepasado común entre humanos y chimpancés. Es el miembro más antiguo conocido de la rama humana perteneciente al árbol de la familia de los primates.

La mayoría de los restos están constituidos por fragmentos de cráneos, sin embargo, también se dispone de un esqueleto completo. El fósil más completo ha sido llamado “Ardi”, es una hembra de 120 cm de altura y pesaba unos 50 kg. Esta especie existió hace 4.4 m.a. Vivió en ambiente de bosque tropical lluvioso templado, lo que indica que si los miembros de esta especie presentaron un bipedismo o semibipedismo, este no estaba asociado aún a su expansión al hábitat de sabana.

Ardipithecus rammidusA. ramidus se distingue de los otros homínidos por un conjunto de rasgos anatómicos: grandes caninos superiores e inferiores, el tamaño de los dientes posteriores es comparativamente menor, diastemas anchos, primer deciduo molar inferior similar al del chimpancé, una articulación témporo-mandibular simiana, esmalte dental delgado similar al simiano y una marcada asimetría del primer premolar inferior. Debido a que los dientes presentan una fina capa de esmalte, idéntica a la del Chimpancé, se supone que la dieta consistía en productos vegetales blandos (flores, hojas, frutos). Si bien la forma de la arcada dental se asemeja a Australopithecus afarensis, los caninos se alinean con los dientes posteriores, de manera análoga a los monos.

Parece haber poca diferencia de tamaño total entre machos y hembras, y el cráneo y los dientes indican que tenía una cara pequeña y que era poco agresivo socialmente. Este último rasgo se deduce de la ausencia de un canino protuberante y afilado en los machos. Esto sugiere que los conflictos entre machos eran menos frecuentes que en otros primates como los chimpancés y los gorilas.

Según la paleontóloga Nuria García, “el paisaje estaba dominado por bosques con arroyos y pequeños parches densos, más selváticos. Esta zona boscosa donde vivía A. ramidus, a lo lejos se mezclaba con áreas más abiertas de pradera. Los estudios de isótopos estables realizados en los distintos macromamíferos (incluido el propio homínido) confirman esta idea del hábitat cerrado, y que apenas hay elementos de ecosistemas de sabana en la dieta de A. ramidus. Los animales más abundantes que compartían el hábitat del homínido eran monos colobinos y antílopes, además de loros, búhos, varias especies de tigres dientes de sable y hienas, grandes osos, nutrias, puercoespines, rinocerontes, jirafas, etcétera".

Los huesos de los dedos son largos y curvados. La pelvis, miembros inferiores y los huesos del pie revelan una locomoción diferente a la de cualquier primate vivo o extinto, pero muy probablemente semi-bípeda. La evidencia sugiere que era bípedo y que su talla era de aproximadamente 122 cm. Su peso era de aproximadamente de 40 kg. Se desconoce el tamaño de su cerebro, pero probablemente haya sido igual al del chimpancé (450 cc).

Es probable que sea un antepasado de los Australopithecus. Es posible que, a su vez, fuera descendiente del Orrorin tugenensis.

AUSTRALOPITHECUS ANAMENSIS





 

Australopithecus anamensis

A. anamensisA. anamensis reconstrucciónEspecie de 3,9 - 4,2 mill. de años de antigüedad encontrada en el lago Turkana, en Kenya. Su peso oscilaba entre 45 y 60 Kg., lo que indica que los dos sexos eran extremadamente dimórficos. Si bien se desconoce la exacta medida del cráneo, el tamaño era similar al de losmonos, al igual que la articulación de la mandíbula y el meato auditivo externo.

Sus muelas poseían gruesos esmaltes, por lo que se deduce que no comía solo hojas y frutos sino alimentos más duros. A. anamensis tenía caninos mas reducidos que A. ramidus y estos no exhiben las facetas afiladas típicas de los caninos de los monos.

Vivió en un ambiente forestal, pero más abierto que el de sus antepasados los Ardipithecus ramidus, y se sabe que sí caminaba erguido. La morfología general de la mandíbula es todavía similar a la del chimpancé. A partir de las características anatómicas de los huesos de los brazos (largos brazos y las falanges curvadas) y de las piernas se deduce que A. anamensis era, al mismo tiempo, bípedo y un poderoso trepador.

Es posible que formaran comunidades de varios machos emparentados, en las que cada uno agruparía un pequeño harén de hembras.

A. anamensis comparación

miércoles, 13 de febrero de 2013

ÁRBOL FILOGENÉTICO DE LOS HOMÍNIDOS



                    

ÁRBOL FILOGENÉTICO DE LOS HOMÍNIDOS

Árbol homínidos
A. garhiA. africanusP. aethiopicus


 

AUSTRALOPITHECUS AFARENSIS




                         

Australopithecus afarensis

A. afarensisVivió entre los 3 y 3.9 millones de años antes del presente. Se cree que habitó sólo en África del este (Etiopía, Tanzania y Kenia).

A. afarensis rec

Hábitat: bosques secos y aclarados. Tienen actividad arbórea.

Es aceptado entre la mayoría de la comunidad científica que puede ser uno de los ancestros del género Homo.

Bípedo erguido, era de contextura delgada y grácil, de talla entre 120 y 150 cm, y peso entre 33 y 67 kg, diferente a nosotros en varios aspectos:

  • Capacidad craneal bastante menor: 375 a 550 c.c.

  • Actividad arbórea bastante activa, ya sea recolectando frutos, durmiendo, jugando etc.

  • Su pecho no era plano sino que se estrechaba agudamente hacia arriba.

  • Alto grado de dimorfismo sexual (diferencia física entre machos y hembras de una misma especie).

A. afarensis rec-2
Ilustración de Mauricio Antón, en La especie elegida.
Huellas de Laetoli

Huellas de Laetoli

Los caninos son reducidos aunque se proyectan ligeramente delante del diente adyacente. Los incisivos son grandes (asociados al régimen frugívoro). Los molares y premolares son de tamaño sustancial, con superficies planas. En esta especie la fuerza de la masticación se orienta hacia abajo utilizando los dientes laterales o de las mejillas. La frente es estrecha con un torus supraorbitario marcado y estos rasgos anatómicos le dan a la cara, en vista lateral, un aspecto muy similar a la del Gorila.

El paladar es muy similar al del hombre actual porque aunque grande, forma una curva que no es parabólica, ni de lados paralelos, como en los grandes simios.

La forma de la pelvis indica el caminar bípedo erguido debido a su pequeño tamaño en comparación a los antropomorfos. Presenta un canal de parto más pequeño que el actual y con una notoria forma de riñón. Tiene brazos largos y los dedos de las manos y pies curvados.

La confirmación de que caminaban con una eficiente bipedestación llegó cuando Mary Leakey descubrió un conjunto de huellas de homínidos impresas sobre una capa de ceniza volcánica húmeda de unos tres y medio millones de años de edad, cerca de Laetoli en África. Dejaron sus huellas tres individuos bípedos, aparentemente un macho, una hembra y un juvenil.

Los contornos de sus huellas, nítidamente preservadas en la ceniza endurecida, mostraron claramente que el animal que dejó estas impresiones caminaba en forma bípeda eficientemente, como un humano - no había evidencia de que el pulgar fuera divergente como el de los simios, y se encontró un arco plantar muy similar al humano. Un pie de A. afarensis reconstruído con la composición de huesos fósiles recuperados encaja perfectamente con las huellas de Laetoli.

Niña de Dikika
Reconstrucción de la Niña de Dikika

El fósil más completo, llamado Lucy, fue descubierto por el estadounidense Donald Johanson el 24 de noviembre de 1974 a 150 km de Addis-Abbeba, Etiopía. Se trata del esqueleto de una hembra de alrededor de 1 metro de altura, de aproximadamente 27 kg de peso (en vida), de unos 20 años de edad (las muelas del juicio estaban recién salidas) y que al parecer tuvo hijos. El nombre Lucy proviene de la canción "Lucy in the sky with diamonds", de The Beatles, que estaba siendo escuchada por los miembros del grupo investigador la noche posterior al hallazgo.

Posteriormente, en el año 2000, apareció gran parte del esqueleto de una niña de tres años, llamada Niña de Dikika; el fósil conserva el cráneo, el tórax completo, algunos dedos y un pie. La forma de sus hombros sugiere que podían trepara a los árboles, pero el ángulo de la rodilla indica que era bípeda. La cara es alargada, la nariz chata y el cerebro pequeño (330 cc). Los huesos de los dedos son curvos y largos como los de un chimpancé, y los omoplatos se parecen a los de un gorila joven. Conserva el juego completo de dientes de leche y los dientes permanentes todavía sin erupcionar.