miércoles, 27 de febrero de 2013
martes, 26 de febrero de 2013
HOMO SAPIENS
Homo Sapiens
Podemos suponer que nuestra especie, Homo sapiens, se originó en algún lugar de África hace alrededor de 150.000 años. Especies más arcaicas parecen haber continuado durante un tiempo. La especie se expandió relativamente lento, llegando a Australia hace 40.000 años. En Europa, la especie parece haber entrado más lentamente, entre 40.000 y 35.000 años, por España y por el este. |
Las herramientas de nuestra especie se asocian en cuatro periodos. El primero de ellos es el Auriñaciense, que apareció hace 40.000 años y persistió hasta hace 28.000, está marcado por una explosión de creatividad. Aparecen el arte, la decoración de objetos, la decoración personal, la música (en forma de instrumentos).
Este periodo es seguido por el Gravetiano, entre los 28.000 y los 22.000 o 18.000 años. Es aquí cuando aparecen las agujas de coser, aparte de cuchillos más pequeños y afilados.
Seguidamente aparece el Solutreano, entre los 22.000 y los 18.000 años. Este periodo se caracteriza por los cuchillos "hoja de laurel", llamados así por su forma. Algunos de estos cuchillos son tan delgados y delicados que no es posible imaginar que hayan tenido un uso práctico.
Finalmente, llegamos al Magdaleniano, el que se extiende de los 18.000 a 10.000 años atrás. Con este periodo termina el paleolítico superior. Encontramos un trabajo sofisticado del hueso y las astas, junto con abundantes "microlitos", pequeñas herramientas de piedra que eran seguramente puestas en mangos. Encontramos también enterramientos, siendo mucho más complejos que los de los neandertales.
La superexplosión del Toba casi supuso la extinción de nuestra especie |
El Toba fue un supervolcán que se encontraba en Sumatra y hace 74.000 años su caldera explotó de la forma más violenta que ha existido. Esta caldera tenía aproximadamente la superficie que tiene ahora el lago que dejó en su lugar, unos 100 km de largo y 60 km ancho.
|
Cuando aparece el hombre es cuando encontramos por primera vez indicios de actividad artística, como en las famosas cuevas de Lascaux y Altamira, hechas por el hombre de Cro-Magnon, primer ejemplo de Homo Sapiens europeo.También podemos considerar el arte rupestre que practican los aborígenes en Australia. Las asociaciones entre distintos grupos de animales, y entre un conjunto aparentemente regularizado de símbolos abstractos indican un enorme complejo de creencias, historias y mitos.
El arte en la edad del hielo se dio en sitios de Francia y España particularmente favorecidos por la naturaleza. La estepa abierta y la tundra soportaban grandes grupos de herbívoros grandes y medianos, que no deben haber sido problema para cazar. En los sitios en que se desarrolló el arte paleolítico, la supervivencia no debe haber sido un gran problema.
Los problemas empezaron probablemente al terminar la edad de hielo. Con el progresivo calentamiento del clima, los grupos de mamíferos empezaron a moverse hacia el norte, y la estepa comenzó a transformarse en bosque. Los magdalenianos descubrieron entonces que era mucho más difícil cazar entre los bosques que en las pradera abiertas, y hace 10.000 años su rico estilo de vida, materialmente hablando, empezó a transformarse en manifestaciones culturales más simples, que reciben el nombre de Epipaleolítico. Irónicamente, estos mismos cambios climáticos contribuyeron a desarrollar las innovaciones que, hacia el sur y el este, dieron lugar a una de las revoluciones fundamentales en la historia humana: la agricultura.
Los recientes estudios del ADN mitocondrial postulan que los humanos modernos vivieron en África antes que en otros continentes. Hay que recordar que este material genético se transmite a través de las mujeres. Sólo si hay continuidad femenina se puede retroceder en el tiempo hasta llegar a una hipotética primera mujer (madre). A esta primera madre se le ha llamado Eva, y su antigüedad oscila entre los 150.000 y 200.000 años. |
Desde África los sapiens sapiens habrían avanzado hacia el Cercano Oriente (Palestina), donde hay yacimientos antiguos de alrededor de 100.000 años. A Europa estos hombres modernos habrían entrado hacia los 40.000 años; a Australia, entre los 40.000 y 50.000 años, y a América, un poco más tarde.
El sapiens sapiens es el antepasado más directo de la actual Humanidad. Por lo tanto, posee una desarrollada cultura, que con el correr del tiempo se hizo cada vez más compleja. Tiene una anatomía igual a la nuestra y una gran capacidad cerebral (1350 cm3). Fue la especie que invadió todos los continentes y la que organizó su vida en variadas estructuras sociales y políticas.
Noticias y Novedades sobre Homo Sapiens
La evidencia más antigua de homo sapiens en Europa
|
sábado, 23 de febrero de 2013
HOMO HEIDELBERGENSIS
|
Entre Homo antecessor, una especie poco conocida basada en fósiles de las colinas de Atapuerca, en España, y los linajes Sapiens y Neanderthalensis existió una especie con fósiles en Europa desde hace medio millón de años, y en África un poco más tempranamente, que presenta carácteres intermedios entre H. Erectus / Ergaster y H. Sapiens. |
Los fósiles en cuestión son una mezcla de especímenes que datan entre 500.000 y 250.000 años. El más antiguo es una mandíbula inferior encontrada en Mauer, cerca de Heidelberg. Posteriormente, en una cueva llamada Arago, en Francia, se encontraron los restos, mayormente fragmentarios, de una docena de individuos. El más completo es la cara y parte de la caja craneana de un individuo, que tiene gran parecido a un cráneo encontrado en Petralona, Grecia.
Juntos, estos fósiles revelan un homínido con un cráneo más "inflado" que el de ningún erectus, aunque todavía posee arcos supraciliares. La parte trasera del cráneo es más redondeada que en erectus, y las mejillas son infladas, como en los neandertales, aunque la cara es más plana.
Los utensilios asociados con estos fósiles son generalmente muy rudos, consistiendo básicamente en simples "piedras de cortar" y algunas herramientas de lascas como puntas y raspadores, siendo ellos los iniciadores de esta técnica.
Se han encontrado fósiles de esta especie en África en los sitios de Bodo, al noreste de Etiopía, con un ejemplar más robusto pero similar que data de hace 600.000 años, y en Kabwe, en Zambia. Los huesos postcraneales concuerdan con los de Arago, e indican que ésta era una forma robusta, pero moderna. También en el sitio chino de Dali se ha encontrado un cráneo que concuerda con este grupo. Otros sitios son los de Steiheim, Alemania; Swascombe, Inglaterra; Lago Ndutu, Tanzania, y en la Sima de los Huesos, en España se encontraron fósiles con características neandertalianas.
Hay que notar que en Terra Amata, Francia, se encontraron restos de refugios construidos durante la época de H. heidelbergensis. Estos refugios tenían una forma ovalada, con veinticinco pies de largo y veinte de ancho. Dentro del refugio se encontraron restos de ceniza.
Homo heidelbergensis: Se trata de individuos muy altos (1,80 m) y fuertes (llegarían a 100 kg), de grandes cráneos (casi 1.400 cm3) todavía muy aplanados, con mandíbulas salientes y gran abertura nasal. Especie intermedia entre el Homo antecessor y el hombre de Neandertal. Datan entre 500.000 y 250.000 años. |
miércoles, 20 de febrero de 2013
HOMO ANTECESSOR
|
800.000 años atrás en el tiempo, una especie común a los neandertales y a los homo sapiens vivía en la Sierra de Atapuerca (Burgos). Homo antecessor salió a la luz en 1997. |
Sus descubridores, J.M. Bermúdez de Castro, J.L. Arsuaga, E. Carbonell, A. Rosas, I. Martínez y M. Mosquera, le definieron como el pionero, el que antecede a los demás.
La mayoría de los restos humanos de TD6 (Gran Dolina) se encuentran en un estado de conservación excelente, pero corresponden en general a fragmentos de tamaño variable. Esta fragmentación, así como otros caracteres de los restos (marcas de corte, golpes producidos por instrumentos líticos, tipos de fractura, etc), que también se observan en los restos fósiles de los ungulados, representan evidencias muy claras de un acto de canibalismo.
Prácticamente el 50% de los fósiles humanos presentan cortes o fracturas producidos por instrumentos líticos, y se encuentran indistintamente en los huesos craneales y en los del esqueleto postcraneal, lo que indica un consumo total de los cadáveres. Además, todos los individuos presentan algún estigma de canibalismo.
Las connotaciones en el árbol de los homínidos provocadas por este hallazgo han sido muy importantes y, sin duda, ha sido uno de los grandes descubrimientos en el campo de la paleontología. Esta especie demostró que en Europa ya vivían seres humanos hace más de 800.000 años, mucho antes de lo que se pensaba.
Su morfología revolucionó la idea que se tenía hasta ese momento de la evolución de nuestra especie. Su capacidad craneal era elevada (más de 1.000 cc) y poseía una cara muy moderna, es decir, esta especie sufrió una reestructuración total del neurocráneo, la mandíbula, los dientes y la cara, es totalmente diferente a todo lo anterior.
Desgraciadamente, no se han encontrado aún fósiles en África de la misma antigüedad que podrían hacer seguir la pista de esta especie, y los de Asia contemporáneos a ella se refieren únicamente al Homo Erectus. Se podría decir que es el eslabón que une al Homo ergaster y enlaza con formas más cercanas a nosotros.
Si aceptamos que el origen de nuestra especie debe buscarse en Africa hace entre 100.000 y 200.000 años, debemos aceptar un origen africano para la especie H. antecessor, muy probablemente a partir de poblaciones pertenecientes a la especie H. ergaster. También debemos aceptar una continuidad evolutiva de H. antecessor en África, que culminaría con la aparición de las poblaciones humanas modernas. |
A pesar de todos los estudios realizados, esta nueva especie está aún muy cuestionada por paleontólogos y especialistas. Estas luchas dialécticas son muy comunes entre los especialistas y hasta que no hay una evidencia abrumadora (y a veces ni eso) no se ponen de acuerdo en las afirmaciones que realizan. |
HOMO ERGASTER
Homo ergaster
Apareció hace unos 1,8 millones de años, y desapareció hace 1,5 millones de años. Los sitios de Homo ergaster se encuentran en Etiopia, Kenya, Tanzania y Eritrea.
En comparación a H. erectus el cráneo de H. ergaster se caracteriza pos ser mas alto, tener los huesos craneales más delgados y las crestas supraorbitarias suavizadas. Tanto el desplazamiento, como los forma yproporciones corporales, son similares a la de los humanos modernos. No se observa dimorfismo sexual, lo que significa que los dos sexos de H. ergaster participan del mismo modo en las actividades económicas. El mayor tamaño del cráneo (950 cc en promedio) le otorgó, probablemente, mayor inteligencia que sus antecesores y le permitió adaptarse a nuevos hábitats. Homo ergaster tiene una cara relativamente pequeña y en muchos aspectos el cráneo se asemeja al de H. sapiens, excepto porque no tiene una frente tan alta y porque presenta torus supraorbitarios. Los molares y premolares están también disminuidos de tamaño, lo que indica que se trata de un homínido omnívoro cuya dieta incluía cantidades proporcionales de carne. La mandíbula es menos robusta que la de Australopitecos, pero carece del mentón típico de Homo sapiens. Cerebro de 850 – 880 cm3.
En 1984 fue descubierto cerca al lago Turkana (Kenia), el esqueleto de hace 1,6 millones de años, de un niño de unos 11 años, de 1,60 m. de estatura y cerebro de 880 cc. Este fósil, conocido como WT 15.000 (o el Niño del Turkana) conserva prácticamente todo el esqueleto. Su morfología arroja sorpresas: su estatura es muy grande (1,60 metros que significarían en el adulto cerca de 1,80), la forma de su cuerpo es plenamente humana y su cerebro grande. Como se conserva la cadera, es posible afirmar que se trataba de un varón. Su morfología coincide con lo que podríamos esperarnos de una forma capaz de salir de África. Además, por aquellas épocas nació el Achelense.
El Niño de Turkana |
Procede probablemente del Homo habilis y es básicamente la versión africana del Homo erectus, del que es antecesor. Actualmente se considera que podrían haber sido una misma especie, debido a su gran parecido anatómico.
Cráneo menos robusto y con toros supraorbitales menos acusados que el Homo erectus, y se asocia a la talla de herramientas en modo técnico.
A excepción del cráneo, tanto el Homo erectus como el Homo ergaster tienen una constitución física bastante parecida a la del hombre actual, siendo similar en altura, aunque en general son de complexión más robusta y fuerte, y tienden a ser algo más anchos de caderas. Las proporciones de piernas y brazos, ya son también totalmente modernas.
Se especula con que el ergaster pueda ser el primer homínido con capacidad para un lenguaje articulado.
martes, 19 de febrero de 2013
HOMO HABILIS
|
Homo Habilis es el primer representante del género Homo (el nuestro). Habilis no era muy diferente del Australopithecus Africanus, tenía una capacidad craneal media de unos 600 centímetros cúbicos y era quizá un poco más pequeño que los Australopithecus y que sus contemporáneos del género Paranthropus. |
Los restos fósiles encontrados por el matrimonio Leakey, en 1959, en las gargantas de Olduvai (Tanzania) revelan que eran individuos de unos 140 cm de altura, con una capacidad craneal de unos 600 cm3 de promedio y un esqueleto con rasgos anatómicos más modernos que los de los australopitecos y con piezas dentarias más pequeñas.
El nombre asignado a esta especie (habilis) hace referencia al hecho de que estos humanos son los primeros talladores que tenían la capacidad técnica para fabricar utensilios. Fabrican las primeras herramientas de piedra y son cantos rodados y piedras talladas toscamente por una cara (choppers) o por dos (chopping tools).
Los análisis al microscopio electrónico de las muescas de desgaste de la dentadura, junto con otras evidencias indirectas, muestran que su dieta incluía la carne, sin embargo no podemos decir que fueran todavía cazadores, practicaban más bien una actividad de carroñeo. Probablemente solían aprovechar el tuétano de los huesos procedentes de los despojos de la caza de otros depredadores. Los cantos tallados serían utilizados para fracturar el hueso y extraer el tuétano. También utilizarían los instrumentos de piedra para cortar plantas y triturar ciertos productos vegetales duros.
El Homo habilis todavía no conocía el uso del fuego, ni tampoco estaría en posesión de un lenguaje articulado, aunque en los moldes de un cráneo de un Homo habilis se ha observado que tenían una circunvolución de Broca bastante desarrollada. |
Analizando algunos de los huesos de las extremidades recuperados se puede reconocer que se trata de una especie con un aspecto mucho más humano. La cabeza del fémur es mucho más grande y de forma más corta y redondeada. También la pelvis tiene un aspecto mucho más moderno.No hay dudas que su andar era erguido, así lo atestiguan los rasgos de su pelvis, columna, miembros y foramen magnun. Podemos concluir que tanto los huesos de las manos como de las piernas estaban más próximo a los seres humanos modernos que a los antropomorfos.
Homo Habilis tenía ciertos rasgos simiescos como unos brazos muy largos con respecto a las piernas. Sin embargo experimentó una expansión cerebral a la vez que una reducción del aparato masticador, y, lo que es más importante, sus restos son los primeros, de momento, que han aparecido asociados a industrias líticas. |
Pincha sobre el nombre de la especie para más información
Especie Homínido
|
Antigüedad
|
Toumaï
|
7 millones de años
|
Orrorin Tugenensis
|
6 millones de años
|
Ardipithecus Kadabba
|
5,8 millones de años
|
Ardipithecus Ramidus
|
4,4 millones de años
|
Australopithecus Anamensis
|
4 millones de años
|
Australopithecus Afarensis
|
3,5 millones de años
|
Paranthropus Aethiopicus
|
2,5 millones de años
|
Australopithecus Africanus
|
3-2 millones de años
|
Australopithecus Garhi
|
2,5 millones de años
|
Paranthropus Robustus
|
1,9 millones de años
|
Paranthropus Boisei
|
1,8 millones de años
|
Homo Habilis
|
1,8 millones de años
|
Homo Rudolfensis
|
1,6 millones de años
|
Homo Ergaster
|
1,2 millones de años
|
Homo Erectus
|
1 millón de años
|
Homo Antecessor
|
800.000 años
|
Homo Heidelbergensis
|
500.000 años
|
Homo Neanderthalensis
|
300.000 años
|
Homo Rodhesiensis
|
200.000 años
|
Homo Sapiens
|
150.000 años
|
HOMO ERECTUS
Homo erectus, su historia
La historia del Homo erectus se remonta a 1888 y el protagonista de la historia es el médico anatomista holandés Eugène Dubois. Pero antes de ir a la historia de esta especie humana, veamos qué se entiende hoy en día por Homo erectus.
Homo erectus se llama a la especie humana que vivió en Asia entre 1,8 millones de años y 300 mil años atrás. Hasta hace algunos años, también se llamaba Homo erectus a una especie homínida similar que vivió en África entre 2 y 1 millón de años atrás, que es llamada Homo ergaster. Algunos paleoantropólogos siguen llamando Homo erectus a los africanos y europeos, pero la tendencia predominante hoy en día es que Homo erectus son sólo los asiáticos.
¿Qué caracterizaba al Homo erectus?
Fue un homínido robusto de talla elevada, con individuos de 1,80 m de altura. Su cerebro variaba entre 800 y 1200 cc.
Su rostro estaba marcado por un toro supraorbital, o sea una saliente de hueso sobre los ojos, que también hacían que la frente fuese un poco huidiza. No tenían mentón, y tenían dientes bastante pequeños en comparación con los homínidos más antiguos.
Había una diferencia de tamaño entre los hombres y mujeres, lo que se llama dimorfismo sexual.
Y se caracterizaron por haber dominado el fuego, y por construir herramientas líticas del estilo Achelense.
La historia del Homo erectus
La historia del descubrimiento de los fósiles de erectus se inició en diciembre de 1887, cuando el holandés Eugène Dubois arribó a Sumatra como médico del hospital del ejército. Pero lo que más le gustaba a Dubois, era explorar en busca de fósiles.
En 1888 publica un artículo en el que seguía a Charles Darwin al creer que la evolución humana debía haberse iniciado en los trópicos, ya que los humanos habían perdido el pelo típico de los monos. Seguramente lo habrían perdido cuando se movieron hacia regiones más frías. Lo que podía atestiguarse ya en aquellos tiempos con los restos de neandertales ya descubiertos.
Otro fundamento para buscar fósiles humanos en los trópicos era que los monos vivían casi todos en esas regiones, y eran nuestros parientes más cercanos. Según Dubois los gibones eran los más cercanos de todos, y vivían en el archipiélago del sudeste asiático. Sumatra la favorita.
Así que Dubois asumía que allí era donde se debía buscar al ancestro común que compartíamos los humanos y los monos. También se sabía para la época que las cuevas eran un buen lugar para encontrar fósiles, y en Sumatra abundaban las cuevas.
Para marzo de 1888 recibió el permiso de explorar las cuevas en busca de fósiles, para lo que el gobierno le dio dos ingenieros y cincuenta convictos para que escavasen. Buscó durante varios años sin suerte.
Así Dubois decidió probar en la vecina isla de Java. Dubois no escavaba él mismo, sino que tenía un grupo de ingenieros, G. Kriele y A. De Winter los principales. Ellos manejaban las distintas cuevas en las que se estaba trabajando, y le enviaban reportes y fósiles a Dubois, cuando aparecían.
El mejor de los yacimientos probó ser uno cerca de los bancos del río Solo, un lugar que los locales llamaban Bengawan, en la localidad llamada Trinil. Para septiembre de 1891 estaba arrojando muchos fósiles de mamíferos, y también un primer molar y un trozo del cráneo del eslabón perdido que Dubois estaba buscando.
Pithecanthropus erectus
A esos primeros fósiles simiescos los nombró Anthropopithecus javanensis. Al año siguiente, en agosto de 1892 apareció un fémur en el mismo nivel que los otros restos. Este hueso le mostró a Dubois que esta criatura no era para nada parecida a un chimpancé ni a otro mono conocido. Así que le cambió el nombre a la criatura a Anthropopithecus erectus.
Este erectus indicaba la creencia de Dubois de que ese homínido había caminado erguido. Luego pudo calcular la capacidad craneal del individuo, y era mucho mayor que la de un mono, así que volvió a cambiar el nombre ya que ya no podía aliarse con los Anthropopithecus.
Lo llamó Pithecanthropus erectus. Ese nombre que ya Ernst Haeckel había utilizado para el supuesto eslabón perdido entre el hombre y el mono.
Ya en 1894 Dubois publicó su primera descripción del fósil. Según él el hombre descendía de una criatura parecida a los gibones, y este nuevo fósil aportaba datos a favor de ello.
No los comparó con los famosos fósiles de neandertales descubiertos poco tiempo antes, ya que según Dubois no eran antiguos, sino un humano moderno patológico.
El artículo de Dubois fue recibido con escepticismo, incluso el fémur encontrado se dijo que era de humano moderno, y hasta la fecha los paleoantropólogos siguen creyendo eso, ya que no se asemeja a los de otros Homo erectus descubiertos después, y sí es igual al de un Homo sapiens.
Pero se terminó aceptando que dientes y cráneo eran antiguos, y pertenecían a una especie humana fósil. Incluso uno de los paleoantropólogos más famosos de la época, el francés Léonce-Pierre Manouvrier, lo comparó con los neandertales, y gracias a él se terminó aceptando que el erectus era una forma intermedia entre nosotros y nuestro antepasado simiesco.
Eventualmente a este fósil se lo llamó el Hombre de Java. Otro representante de este mismo fósil fue descubierto en Java, en Sangiran, recién en 1936 por el alemán GHR von Koenigswald. Y no será hasta 1940 en que se lo una a la especie Homo erectus.
Pero la historia de Homo erectus sigue en Asia continental, en China.
Sinanthropus pekinensis
La historia continúa en China en el yacimiento de Zhoukoudian (Chou-k'ou-tien). Aquí en Mundo Neanderta vimos esta historia en detalle en “El Hombre de Pekín, el segundo Homo erectus (1926)”.
Allí en 1921 el geólogo sueco Gunnar Anderson descubrió un molar superior y un premolar inferior. Luego en 1926 el anatomista canadiense Davidson Black comenzó a descubrir más restos fósiles que adosó a una nueva especie, el Sinanthropus pekinensis. Pero cuando se descubrió un resto de cráneo, Black mismo se dio cuenta que el Hombre de Pekín estaba muy emparentado con el Hombre de Java.
Pero fue para 1930, que el alemán Franz Weidenreich descubrió más fósiles allí en China, y luego de analizarlos y compararlos con los de Java, reinterpretó a ambos fósiles como representantes de una única especie Homo erectus, aunque les dio una subespecie a cada uno, iavanensis al de Java y pekinensis al de China.
Pero la historia termina en las décadas de los años 50 y 60. Cuando el genetista y evolucionista Theodosius Dobzhansky, el taxonomista y también evolucionista Ernst Mayr y el paleontólogo George G. Simpson, argumentaron que la terroble cantidad de géneros y especies que había entre los ancestros humanos era artificial y que en la realidad todos no eran más que variedades geográficas. Querían simplificar todo y ponerlos a todos los homínidos dentro del género Homo.
Se terminó adoptando una forma menos radical, y ya para 1960 el antropólogo F. Cark Howell redujo todo a dos géneros, Australopithecus y Homo. Poniendo en este último los más parecidos al hombre actual, o sea los que estarían más cerca nuestro, y en el otro a los que se habrían alejado de nuestra línea evolutiva.
Luego aparecerían más especies, y se terminaría diferenciando a los Homo erectus de África y Europa con el nombre de Homo ergaster.
Homo erectus se llama a la especie humana que vivió en Asia entre 1,8 millones de años y 300 mil años atrás. Hasta hace algunos años, también se llamaba Homo erectus a una especie homínida similar que vivió en África entre 2 y 1 millón de años atrás, que es llamada Homo ergaster. Algunos paleoantropólogos siguen llamando Homo erectus a los africanos y europeos, pero la tendencia predominante hoy en día es que Homo erectus son sólo los asiáticos. ¿Qué caracterizaba al Homo erectus?
Fue un homínido robusto de talla elevada, con individuos de 1,80 m de altura. Su cerebro variaba entre 800 y 1200 cc.
Había una diferencia de tamaño entre los hombres y mujeres, lo que se llama dimorfismo sexual.
Y se caracterizaron por haber dominado el fuego, y por construir herramientas líticas del estilo Achelense.
La historia del Homo erectus
La historia del descubrimiento de los fósiles de erectus se inició en diciembre de 1887, cuando el holandés Eugène Dubois arribó a Sumatra como médico del hospital del ejército. Pero lo que más le gustaba a Dubois, era explorar en busca de fósiles.
En 1888 publica un artículo en el que seguía a Charles Darwin al creer que la evolución humana debía haberse iniciado en los trópicos, ya que los humanos habían perdido el pelo típico de los monos. Seguramente lo habrían perdido cuando se movieron hacia regiones más frías. Lo que podía atestiguarse ya en aquellos tiempos con los restos de neandertales ya descubiertos.
Otro fundamento para buscar fósiles humanos en los trópicos era que los monos vivían casi todos en esas regiones, y eran nuestros parientes más cercanos. Según Dubois los gibones eran los más cercanos de todos, y vivían en el archipiélago del sudeste asiático. Sumatra la favorita.
Así que Dubois asumía que allí era donde se debía buscar al ancestro común que compartíamos los humanos y los monos. También se sabía para la época que las cuevas eran un buen lugar para encontrar fósiles, y en Sumatra abundaban las cuevas.
Para marzo de 1888 recibió el permiso de explorar las cuevas en busca de fósiles, para lo que el gobierno le dio dos ingenieros y cincuenta convictos para que escavasen. Buscó durante varios años sin suerte.
Así Dubois decidió probar en la vecina isla de Java. Dubois no escavaba él mismo, sino que tenía un grupo de ingenieros, G. Kriele y A. De Winter los principales. Ellos manejaban las distintas cuevas en las que se estaba trabajando, y le enviaban reportes y fósiles a Dubois, cuando aparecían.
El mejor de los yacimientos probó ser uno cerca de los bancos del río Solo, un lugar que los locales llamaban Bengawan, en la localidad llamada Trinil. Para septiembre de 1891 estaba arrojando muchos fósiles de mamíferos, y también un primer molar y un trozo del cráneo del eslabón perdido que Dubois estaba buscando.
Pithecanthropus erectus
A esos primeros fósiles simiescos los nombró Anthropopithecus javanensis. Al año siguiente, en agosto de 1892 apareció un fémur en el mismo nivel que los otros restos. Este hueso le mostró a Dubois que esta criatura no era para nada parecida a un chimpancé ni a otro mono conocido. Así que le cambió el nombre a la criatura a Anthropopithecus erectus.Este erectus indicaba la creencia de Dubois de que ese homínido había caminado erguido. Luego pudo calcular la capacidad craneal del individuo, y era mucho mayor que la de un mono, así que volvió a cambiar el nombre ya que ya no podía aliarse con los Anthropopithecus.
Lo llamó Pithecanthropus erectus. Ese nombre que ya Ernst Haeckel había utilizado para el supuesto eslabón perdido entre el hombre y el mono.
Ya en 1894 Dubois publicó su primera descripción del fósil. Según él el hombre descendía de una criatura parecida a los gibones, y este nuevo fósil aportaba datos a favor de ello.
No los comparó con los famosos fósiles de neandertales descubiertos poco tiempo antes, ya que según Dubois no eran antiguos, sino un humano moderno patológico.
El artículo de Dubois fue recibido con escepticismo, incluso el fémur encontrado se dijo que era de humano moderno, y hasta la fecha los paleoantropólogos siguen creyendo eso, ya que no se asemeja a los de otros Homo erectus descubiertos después, y sí es igual al de un Homo sapiens. Pero se terminó aceptando que dientes y cráneo eran antiguos, y pertenecían a una especie humana fósil. Incluso uno de los paleoantropólogos más famosos de la época, el francés Léonce-Pierre Manouvrier, lo comparó con los neandertales, y gracias a él se terminó aceptando que el erectus era una forma intermedia entre nosotros y nuestro antepasado simiesco.
Eventualmente a este fósil se lo llamó el Hombre de Java. Otro representante de este mismo fósil fue descubierto en Java, en Sangiran, recién en 1936 por el alemán GHR von Koenigswald. Y no será hasta 1940 en que se lo una a la especie Homo erectus.
Pero la historia de Homo erectus sigue en Asia continental, en China.
Sinanthropus pekinensis
La historia continúa en China en el yacimiento de Zhoukoudian (Chou-k'ou-tien). Aquí en Mundo Neanderta vimos esta historia en detalle en “El Hombre de Pekín, el segundo Homo erectus (1926)”.
Allí en 1921 el geólogo sueco Gunnar Anderson descubrió un molar superior y un premolar inferior. Luego en 1926 el anatomista canadiense Davidson Black comenzó a descubrir más restos fósiles que adosó a una nueva especie, el Sinanthropus pekinensis. Pero cuando se descubrió un resto de cráneo, Black mismo se dio cuenta que el Hombre de Pekín estaba muy emparentado con el Hombre de Java.
Pero fue para 1930, que el alemán Franz Weidenreich descubrió más fósiles allí en China, y luego de analizarlos y compararlos con los de Java, reinterpretó a ambos fósiles como representantes de una única especie Homo erectus, aunque les dio una subespecie a cada uno, iavanensis al de Java y pekinensis al de China.
Pero la historia termina en las décadas de los años 50 y 60. Cuando el genetista y evolucionista Theodosius Dobzhansky, el taxonomista y también evolucionista Ernst Mayr y el paleontólogo George G. Simpson, argumentaron que la terroble cantidad de géneros y especies que había entre los ancestros humanos era artificial y que en la realidad todos no eran más que variedades geográficas. Querían simplificar todo y ponerlos a todos los homínidos dentro del género Homo.
Se terminó adoptando una forma menos radical, y ya para 1960 el antropólogo F. Cark Howell redujo todo a dos géneros, Australopithecus y Homo. Poniendo en este último los más parecidos al hombre actual, o sea los que estarían más cerca nuestro, y en el otro a los que se habrían alejado de nuestra línea evolutiva.
Luego aparecerían más especies, y se terminaría diferenciando a los Homo erectus de África y Europa con el nombre de Homo ergaster.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)